las victimas del futbol
Los registros argentinos sobre este tema son nefastos. Desde aquel primer fallecido en 1924
(Pedro Demby) luego de un enfrentamiento entre hinchas de Argentina y
Uruguay; las desapariciones físicas vínculadas al fútbol han ido en
constante aumento. De esta manera, la reciente muerte del hincha de River se convirtió en la víctima 267, la novena en lo que va del 2012. Y lo más triste, sabemos que no será la última
La violencia en el fútbol argentino parece cada vez más lejos de erradicarse, pese a la reciente lucha que comenzó en contra los barras Javier Cantero (el presidente de Independiente). Los violentos se están terminando de adueñar por completo de lo que sólo debería ser un espectáculo para que la gente pueda disfrutar en familia, algo que lamentablemente parece ya una utopía.
Luego de que hace aproximadamente quince días, una interna entre la barra de Lanús haya terminado con la vida de un simpatizante (además de dejar otros cinco heridos), este domingo algo similar ocurrió en Núñez. En la previa del encuentro que debían disputar River y Boca Unidos, dos facciones de la hinchada se habrían enfrentado en la propia tribuna, dejando a una persona muy mal herido, producto de una puñalada y una fuerte golpiza.
Finalmente, el joven de 21 años (identificado como Gonzalo Saucedo) falleció en el Hospital Pirovano cuando estaba siendo intervenido quirúrgicamente. Esta última desaparición física, se convirtió en la victima número 267 que dejó la violencia en el fútbol.
Los 267 muertos en 88 años parecen no ser suficientes para los violentos ni para los dirigentes y funcionarios, que parecen no darse por aludidos para comenzar a tomar cartas en el asunto. Mientras tanto, el fútbol argentino se sigue vistiendo de luto y la pelota rodando como si nada.
La violencia en el fútbol argentino parece cada vez más lejos de erradicarse, pese a la reciente lucha que comenzó en contra los barras Javier Cantero (el presidente de Independiente). Los violentos se están terminando de adueñar por completo de lo que sólo debería ser un espectáculo para que la gente pueda disfrutar en familia, algo que lamentablemente parece ya una utopía.
Luego de que hace aproximadamente quince días, una interna entre la barra de Lanús haya terminado con la vida de un simpatizante (además de dejar otros cinco heridos), este domingo algo similar ocurrió en Núñez. En la previa del encuentro que debían disputar River y Boca Unidos, dos facciones de la hinchada se habrían enfrentado en la propia tribuna, dejando a una persona muy mal herido, producto de una puñalada y una fuerte golpiza.
Finalmente, el joven de 21 años (identificado como Gonzalo Saucedo) falleció en el Hospital Pirovano cuando estaba siendo intervenido quirúrgicamente. Esta última desaparición física, se convirtió en la victima número 267 que dejó la violencia en el fútbol.
Los 267 muertos en 88 años parecen no ser suficientes para los violentos ni para los dirigentes y funcionarios, que parecen no darse por aludidos para comenzar a tomar cartas en el asunto. Mientras tanto, el fútbol argentino se sigue vistiendo de luto y la pelota rodando como si nada.
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